En esta sección te contaré lo que pasa que no ves.

En el tiempo que llevo dedicado al coaching me han pasado varias cosas: por un lado “si va a ser depende de ti”, “es tu decisión” “tu lo eliges” y un montón de frases más de coaching que implican que las cosas dependen de uno mismo; por el otro, clientes que me dicen que sí que claro, que eso para mí es fácil; y por un tercero, no he visto ningún coach en la red, los talleres en los que he participado ni las presentaciones a las que he asistido que cuente lo que le cuesta hacer las cosas.

Efectivamente parece que se ponen y ya está, y es cierto que muchas veces esa es la percepción que tienen mis clientes y que tengo yo.

Lo he estado pensando y resulta que no sé lo que les cuesta hacer las cosas a los demás, y no lo sé porque ese sentimiento yo no lo tengo (el que tiene la persona que me enseña lo que ha conseguido).

Es como cuando le preguntas a alguien como está y te dice que bien, después de la muerte de alguien querido o de un evento traumático, y piensas, que bien lo lleva, cuando resulta que llega a casa y no para de llorar, o que ni siquiera es capaz de salir de casa, o que se pasa ocho horas al día viendo la tele.

Resulta que no veo, y no ves, el esfuerzo que hay detrás de las cosas que suceden.

Así que aquí voy a compartir el único esfuerzo que conozco en profundidad: el mío.

Aquí voy a compartir lo que me cuesta escribir un post, hacer un video, preparar un taller, o seguir mis resoluciones de año nuevo (entre las que te voy adelantando correr el maratón de Madrid en cuatro horas y media y sacarme el cinturón negro de kick boxing).

Aquí no va a estar la parte de motivación del pensamiento positivo del coaching, aquí va a estar la parte de me cago en todo que no me apetece, me da miedo, me siento ridículo y como lo voy superando.

Te invito a que, si te apetece, compartas con el resto de la comunidad como lo vas superando tú.