Pasión o Sacrificio
Sacrificio o Pasión
¿Qué diferencia hay? ¿Importa? Lo importante son los resultados

Nuestros pensamientos generan nuestras emociones que generan nuestras acciones que generan nuestros resultados.

Cómo te habla tu mente es fundamental tanto para ser feliz, como para estar motivado, como para conseguir resultados.

De hecho es esa programación mental la que hace que vayamos a tener éxito o a fracasar, y lo que es más importante, que lo hagamos disfrutando o que no lo podamos disfrutar ni siquiera al conseguirlo, pues al estar centrado en el resultado, cuando conseguimos ese resultado lo despreciamos y pasamos al siguiente objetivo casi sin haber celebrado el anterior.

Veamos cómo funciona:

Desde antes incluso de nacer ya nos empiezan a programar, desde que nos estamos formando en el vientre de nuestra madre ya nos van diciendo cosas y a partir de un determinado momento ya van quedando registradas en nuestro cerebro y se van formando los caminos neuronales que hacen que tengamos la programación que tenemos.

Con la mejor intención (o lo mejor que saben) nuestros padres, familia y amigos nos van diciendo cosas una y otra vez que van generando ese programa que tenemos todos (y aunque todos tenemos un programa, el programa de cada uno es diferente)

Si lo que oímos siempre es:

La vida es dura
No hay éxito sin sacrificio (John Maxwell)
El sacrificio de hoy es el éxito de mañana
Sin sacrificio no hay victoria
El éxito está detrás del trabajo y del sacrificio y luego está el talento (Antonio Banderas)

Estaremos programados para pensar que hay que sufrir para conseguir las cosas, sin embargo, nadie consigue nada sostenible sufriendo.

Todos los grandes han conseguido lo que han conseguido con pasión.

La pasión es el combustible de los sueños y de los más altos logros.

Es mediante la pasión como pasamos de no estar motivados y de tener que hacer un esfuerzo, a estar emocionados y que no haya horas suficientes para hacer las cosas.

La pasión nos permite disfrutar de cada pequeño logro que nos conduce al resultado deseado, estando centrado en el ahora y no en el futuro donde el resultado sucederá o no.

La pasión nos permite disfrutar de cada paso, de cada peldaño, de cada sonido, de cada respiración que nos lleva hacia nuestro objetivo.

Haciendo las cosas con pasión las disfrutaremos 10.000 veces y en su plenitud mientras que si las hacemos con sacrificio las disfrutaremos, tal vez, una vez y de forma breve.

¿Y sabes qué?

Las puedes hacer de cualquiera de las dos formas:

Con pasión
O con sacrificio

Muchas veces el resultado final ni siquiera cambia.

Lo único que cambia, como siempre, es quien eres tú.

Porque las dudas, la desmotivación, el miedo, la incertidumbre, las ganas de abandonar, la inquietud, la desazón, todo eso va a estar ahí seas una persona apasionada o una persona sacrificada pero, déjame preguntarte un par de cosas:

Cuando has dormido poco, digamos dos horas en los últimos dos o tres días, apenas has comido y has tenido bronca con tu mujer o tu marido o con quien sea con quien tienes una relación que te importa ¿te cuesta más hacer las cosas? Concentrarte, prestar atención, mantenerte despierto, terminar lo que estés haciendo…

Y cuando has dormido todo lo que querías, estás comiendo bien y esa persona especial está encantada y la relación no podía ir mejor ¿te parece que todo es más fácil? ¿Qué las cosas salen casi sin esfuerzo?

En un caso estás débil porque tu combustible (dormir, comer y bienestar emocional básico) están bajo mínimos y todo se hace un mundo, hay gente que se ha llegado a echar a llorar por tener que elegir entre los planos del menú del día

En el otro estás fuerte porque tu combustible está a tope y lo mismo puedes estar 10 horas trabajando sin parar, que tener una conversación peliaguda, que decidir sobre cualquier cosa que te toque decidir porque estás a tope.

Con el sacrificio y la pasión pasa lo mismo, uno te mina y el otro te fortalece, uno te tira para abajo y el otro te eleva.

El sacrificio te va debilitando y hace que crear excusas sea más fácil, que juzgar a los demás sea más fácil (¡con lo que estoy haciendo por ti!, ¡con todo lo que me he sacrificado yo para que esto saliera bien!…)

Mientras que la pasión te motiva, te catapulta, te eleva. Al disfrutar cada parte del proceso, cada paso del camino, cada minuto despierto, cada latido, no tienes nada que recriminar a nadie, porque lo estás pasando bien. Estás avanzando hacia lo que quieras avanzar disfrutando, durmiendo bien, comiendo bien y sin broncas.

¿Que al final puedes llegar al objetivo con las dos maneras de ser? Puede ser.

¿Qué prefieres caminar un kilómetro con un clavo en el zapato que te araña el pie o con unas zapatillas cómodas que te lo amortiguan y te lo recogen? ¿Y dos? Y 10?

Es probable que, si te lo propones, los hagas, pero ¿llegas en el mismo estado?
¿Disfrutas igual?

Si te ha resultado útil, comparte, igual alguien más se pasa a la pasión 😉

Así que si te has visto identificado o identificada, ahora puedes empezar a cambiar esa programación que te hace estar en un estado en el que no quieres estar y empezar a estar como tú quieres. Quieres ser feliz, apasionado, alegre, te toca elegir.

Esto lo puedes conseguir solo o acompañado, igual que puedes aprender solo o acompañado un montón de cosas. La diferencia es que con ayuda de un profesional lo consigues antes y además lo puedes mantener en el tiempo.

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